Reglas del mundo swinger

La monogamia y la idea del sexo único y romántico se ha dado por hecho durante siglos: una sola pareja afectiva equivale a una sola pareja sexual. Pero, ¿es algo natural en el ser humano? Cada vez existen más parejas con relaciones abiertas, a la vez que mantienen intactos sus vínculos emocionales. Hablamos de los swingers, expertos en el intercambio de parejas.

¿Qué es un swinger?

Los swingers son aquellas parejas que mantienen un estilo de vida basado en una sexualidad abierta. Se permiten cumplir fantasías y llevar al límite los deseos ocultos de la imaginación, siendo la práctica más habitual la del intercambio de pareja, siempre consentida y realizada por ambos.

Para llevar a cabo estas actividades existen numerosos clubes y lugares de encuentro en los que las parejas acuden para relacionarse con otros swingers. Sólo en Europa existen más d 600 clubs de intercambios de pareja.

Normalmente, para entrar a un club swinger es obligatorio ir acompañado, aunque en algunos permiten acudir a mujeres solas, nunca están abiertos a hombres que vayan sin pareja. Los swingers se suelen encontrar directamente en estos lugares para socializar y llevar a cabo sus intercambios y fantasías. Sin embargo, cada vez crecen más los contactos a través de la red. También hay swingers y aficionados al intercambio de parejas que prefieren conocerse primero en un lugar público y luego acordar el encuentro en una casa o lugar más privado.

El intercambio de parejas más excitante

Con un roce más o menos discreto, una caricia o una mirada insinuante se abre el juego para los swingers. A partir de ahí, si existe un interés, queda a elección de las parejas hasta donde llevarlo. Puede quedarse en unos besos y tocamientos –soft swing– o llegar al sexo más desinhibido y completo –full swap-.

En el mundo swinger también puede haber un punto de voyeurismo. Hay parejas a las que les excita ver como otras se relacionan, e incluso tienen sexo, y a veces la experiencia en los clubes no pasa de ahí.

Muchos describen los clubes de swingers como sofisticados y discretos, paraísos donde liberarse de tensiones, estrés y convencionalismos sociales, pero eso no quiere decir que se pueda hacer de todo. La máxima de los swingers es ‘“no” significa NO’.

El swinger como un estilo de vida

Aunque para algunos puede resultar escandaloso, los swingers consideran sus actividades como un estilo de vida. Muchos aficionados al intercambio opinan que su relación de pareja queda fortalecida, tanto a nivel sexual como emocional, ya que eliminan la tentación de la infidelidad y es una actividad que llevan a cabo juntos.

Para los más liberales, acudir a los clubes de intercambio es una forma de romper con los esquemas morales establecidos, de añadir emoción a su vida en pareja y de desatarse de una unión impuesta entre sexo y amor. En el mundo swinger, el sexo es sólo sexo, y el intercambio de parejas es una dosis de fantasía que echa un poco de sal a la aburrida rutina del día a día.