¿Por qué mienten las mujeres sobre sus relaciones sexuales?

Muchas mujeres se sienten cohibidas a la hora de hablar libremente sobre sus relaciones sexuales. Los estereotipos y prejuicios que existen alrededor de este tema siguen siendo un impedimento para que se hable sin tapujos de cifras exactas. ¿Todavía continúa la imagen de Don Juan versus la de chica fácil?

Ellas rebajan el número de amantes reales

Esta misma pregunta se la ha planteado la columnista Judith Duportail, quien ha intentado responderla a través de entrevistas a distintas mujeres. A pesar de que la sociedad haya avanzado en múltiples aspectos, el tema de la sexualidad femenina sigue siendo un gran tabú. No es extraño escuchar afirmaciones como que “si no te acuestas con nadie eres una frígida y si solo te acuestas con tu novio, una anticuada”. En definitiva, no hay opción que las salve de alguna que otra crítica.

El mito del príncipe azul tiene su parte de culpa. Muchas chicas siguen pensando que su hombre ideal existe, sueñan con el momento de su encuentro y prefieren que este tenga lugar con un currículum sexual no demasiado amplio. De lo contrario pensarán que el chico no las verá como ‘mujeres serias y formales’. O, lo que es lo mismo, las rechazarán por ‘facilonas’. Una de las jóvenes entrevistadas confesó a Duportail: “Antes creía que, cuando terminara mis estudios iba a pasar el resto de mi vida con el mismo hombre. Y pensar que me he acostado con 40 chicos, aunque casi todos fueron experiencias agradables, me pone triste”.

Ellos también tienen algo que ver

A pesar de que todas las entrevistas están dirigidas al sector femenino, la autora de la investigación decide incluir una opinión masculina al respecto para ver si las informaciones anteriores son correctas. Y, desgraciadamente lo son. Antonio, un chico de 29 años de edad detalla: “si me doy cuenta de que es muy fácil y que ya se tiró a todos en la ciudad, me siento estúpido. No me hace sentir orgulloso”.

Los círculos más cercanos y la familia también juegan un papel fundamental en todo esto, siendo un claro ejemplo de las presiones sociales. Preguntas como “¿Y cuándo te piensas casar?” o “¿no deberías cuidar tu reputación?” lo único que consiguen es que muchas mujeres se cohíban a la hora de hablar libremente con sus amigos, negando las relaciones que mantuvieron en el pasado. Como afirma Duportail, “el sexo es imposible sacarlo de contexto, ya que cuando comienzas a hablar sobre tu vida sexual, los demás solo pueden pensar en la suya. Les haces recordar sus inseguridades, sus dudas, por eso cuando te aconsejan realmente están hablando de ellos mismos”. Uno de los errores más comunes es la búsqueda continua de la aprobación de nuestros actos por parte de terceras personas. Aprender a decidir por una misma, dejando a un lado las opiniones ajenas, es un ejercicio básico si queremos disfrutar plenamente de la sexualidad.